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Tesoro!!!

Tesoro!!! No puedo evitar oir en mi mente la voz de Doña Florinda refiriendose a Kiko cuando este la cagaba!!! Sin embargo, si te preguntasé cuál es tu mayor tesoro, que responderías?  Hay cosas en la vida que atesoro con toda el alma, cosas que para mí son mucho más valiosas que el celular más caro, el viaje soñado, el banquete más delicioso, el auto del año, etc. Yo atesoro el tiempo que paso con mi familia, los ratos que paso conversando con mi abuelo, cuando lo ayudo con el celular que siempre se desconfigura o al menos eso dice él; o simplemente cuando me muestra sus nuevos proyectos de carpintería y puedo percibir la misma emoción que tengo yo cuando cocino o escribo.  Atesoro los ratos que paso con mi abuela, que aunque se queje de toda y me repita una y mil veces la misma historia, o la misma novela o me cuente los mismos anécdotas, me los cuenta ella y puedo ver entusiasmo en su intento de recordar cada detalle. Yo atesoro los momentos que paso co...

Un día a la vez!

A veces vemos a las personas pero realmente no observamos con detenimiento, simplemente las vemos deambular a nuestro nado, sin saber siquiera que penas las aquejan, o que dolores físicos o mentales procuran disimular con una sonrisa o con una impostada actitud de sobriedad y calma.  A veces levantarme me cuesta la eternidad, es un esfuerzo titánico el ordenarle a mi cuerpo tan laxado por los analgésicos que se ponga de pie, o al menos se arrastre hasta la cocina a tomar agua y las pastillas correspondientes a la mañana, la cantidad de energía que utilizo para concentrarme y caminar erguido, ducharme, vestirme, ir al trabajo, subir escaleras, estar monitoreando a mis alumnos en el aula es increíble, nunca pensé sentirme tan cansado, metiendo mis manos a los bolsillos y pellizcándome las piernas tan sólo para mantenerme despierto, aunque tengo que escoger bien los puntos de piel, ya que he perdido sensibilidad en ciertas áreas. Nunca pensé que mi condición física mermase al...

Mami

A veces necesitamos un manual instructivo para operar las cosas, otras simplemente seguimos nuestros instintos y vemos cómo resulta todo. Supongo que eso es aplicable a todas las actividades humanas y en especial la admirable labor de ser madre. Carmen Rosa Agurto Ortiz, se volvió madre hace casi 37 años, y desde entonces ha tenido altos y bajos, momentos de extrema felicidad y episodios sumamente tristes, se ha guardado litros de lágrimas y también ha derramado otros tantos, ha reído, ha soñado, ha creado, ha escrito poemas, ha trabajado duro, ha criado, engreído y corregido a sus hijos, y todo lo hizo sin un manual, y de seguro debe de haber cometido errores, algunos por omisión, pero siempre estuvo allí para nosotros. Ella conoce lo bueno, lo malo y lo feo de todos nosotros, conoce lo que nos gusta, lo que nos disgusta y lo que nos aterra y aunque muchas veces sé que no ha sido nada fácil el ser madre de 5 revoltosos hijos con personalidades tan variopintas como “The United...

Adiós Abuela...descansa en paz!

Ésta es la única manera que conozco de lidiar con mi propio dolor, escribiendo al respecto, así que si están dispuestos a acompañarme en mi dolor, continúen leyendo. Dicen que la mujer es la criatura sobre la faz de la tierra más fuerte e importante. Y sin lugar a dudas, las mujeres en mi familia siempre han sido, son y serán el pilar más sólido y aun cuando no estén en este plano existencial siguen marcando el camino que recorremos. El viernes a las 8:00 am. Recibí un mensaje que aunque sabía que llegaría en un tiempo no muy lejano, definitivamente no estaba listo para leerlo. Verónica, mi hermana menor escribió: “Martin, mi abuelita acaba de fallecer”, lo único que recuerdo es haber soltado el plumón que tenía en la mano y salir de mi aula a pedir que me reemplazaran en mis clases de la tarde y me dirigí al Hospital Central de la Policía, horas más tarde después de ver a mi papá y a mi tío quebrados, y acompañarlos con mi hermano y mi hermana a realizar todos los trámites, n...

Feliz Cumpleaños Trini!

Hay cosas que una madre no enseña, al menos la mía no me enseñó a preparar tamales verdes, la sangrecita, la torta helada. El reír efusivamente, el punto exacto para el arroz con leche, el secreto para el mejor cocktail de algarrobina, el camuflar dinero en un sobresito y entregárselo a alguien por su cumpleaños. Eso me lo enseño mi madrina, mi tía Trini, la Ortiz mayor, la de risa contagiosa, la que le decía “chato” a mi abuelo y con quien se bromeaba como si fuese su hermano. Ella me enseño que aún cuando tus ahijados estén grandes, siempre es bueno engreírles con su postre favorito, conversar en la cocina mientras se lavan los servicios, y tener el refrigerador siempre lleno de comida y a cocinar en cantidades industriales: “Mejor que sobre a que falte”. Esa era mi madrina, Maria Trinidad Ortiz Estrada, cuyo cumpleaños era el 28 de Enero, y digo era pues hace poco más de un año nos dejó con esos recuerdos tan maravillosos que ayudarían a sanar nuestros corazones rotos. Hoy 28 de...

365 días!

Quién no se ha arrancado una costra de una herida fresca, sólo para rememorar un dolor que pensamos ya superado. Supongo que así nos sentimos cuando vamos al cementerio, cuando vamos a una misa de honras, cuando repasamos un viejo álbum fotográfico y encuentras una foto con aquella persona a quien amaste mucho y que ahora no está contigo, y te pones a recordar su voz, su sonrisa, su mirada y tratas de encontrar alguna de esas características indelebles en las personas que te rodean.   Hace un año que te fuiste, hace año que no escucho tu voz ni tu risa contagiosa, ni te puedo abrazar, hace un año que no pruebo de tu comida, hace un año que te dije adiós, y aun hoy procuro recordar cada detalle de quien eras para mí, te extraño Madrina, y aunque como bien dijo mi primo hoy: Vemos algo de ti en tus hermanas, no es suficiente, simplemente no es lo mismo. Al otro lado del puente, la encontraré cuando llegue mi tiempo, allí estará cocinando y riendo, contando chistes con Doming...

Qué Dolor!

El dolor es algo común para el ser humano. Solemos tropezarnos con los muebles (algunos con más frecuencia que otros) golpeando nuestros dedos meñiques, nos raspamos las rodillas, los codos, acumulamos tensión en el cuello y hombros, y a veces nos duele la cabeza por stress, o el estómago por haber comido más de la cuenta, pero se imaginan padecer de un dolor generalizado, agudo, punzante, lacerante todo un día, una semana, un mes, todo el año, y toda la vida.  Pues esa condición médica se llama: Fibromialgia y afecta entre el 3 y el 6% de la población mundial, sin embargo poco o nada se sabe de esa condición antes de un diagnóstico. En países del llamado “primer mundo”, el diagnóstico puede tardar hasta un año, y en países como el nuestro el diagnostico puede tardar hasta 5 años, ya que aún para los neurólogos, traumatólogos y demás expertos les resulta difícil el dar un diagnóstico. Y ustedes se preguntarán: Y? Es sólo una enfermedad más, además analgésicos y ya. Pues, me te...