Sin lugar a dudas mis creencias
han cambiado, y pensar que creía en la cigüeña, en Papa Noel, y en el ratón de
los dientes, ósea un huevón de esos que ya no existen, una joda total haber
nacido en la época pre-Internet. Hoy día me confieso semi-Wicca, creo en la
madre Naturaleza, en su facultad innata de nutrir a todo ser que sobre ella
nace, crece, se reproduce y muere, también creo en sus arrebatos para desquitarse
por lo malo que le hacemos, creo en la magia, en los rituales, en el tarot, en
la Ouija, en la presencia escalofriante de los espíritus que no han logrado
cruzar hacia la luz y se han quedado estancados en este mundo, haciendo más
negativos día con día. Creo en la imposición de manos, en el destino, en lo
sobrenatural, en lo que se oculta en las sombras, creo en los fantasmas que
corren en la azotea de mi casa y juegan canicas por la mañana, creo en el
fantasma que se pasea por mi habitación y a las tres de la mañana se desliza
por mi puerta, se acerca a la mesa de noche, se sienta en mi cama, y luego se
va. Creo en los fantasmas en la casa de mi abuela, el que mueve las monedas que
mi abuelo deja en el auto, y el que se pasea por las escaleras y se escabulle
hacia mi antigua habitación y se refugia en el lado derecho de mi antiguo
ropero de caoba, el mismo que le ha jalado las colchas a mi hermano cuando movió
el ropero de su lugar original a pesar de que le advertí que no lo hiciese.
Creo en el aullido del viento, en el discreto rasquetear de las ventanas bien
disimulado por la lluvia. Creo en los sueños que he tenido muchos de ellos se
han cumplido, creo que tanto mi papá como yo penamos estando vivos, pues poco
antes que lleguemos a casa mi madre, mi abuela y mis hermanas dicen que se
escuchan nuestras ruido de llaves en la cerradura de la reja y de la puerta
principal. Creo en las malas vibras que se sienten en los hospitales y que en
los funerales el alma está presente esperando a ver a sus seres queridos y se
despide cuando le echan tierra al cajón. Creo en la invocación de los espíritus,
los conjuros con velas, y en los baños de florecimiento, pero no siempre fui
así. Alguna vez creí en el Dios de mis Padres, en la Virgen María, en Jesús, los
apóstoles, los Santos, y los Mártires de la Iglesia católica, pero la
arrogancia de sus siervos y representantes anularon mi fe, me han excluido del
plan divino, entonces ya no creo con el fervor adolescente con que asistía a
las reuniones de mi grupo pastoral “Acción Social” en la Parroquia Santísimo
Redentor de Ingeniería en San Martin de Porres. Ahora creo en que hay alguien que nos creó y
que desea que seamos felices y que me está esperando.
Yo creo que nuestras autoridades
solo están pendientes de cuanto pueden coimear, o a quien pueden comprara para
quedarse en el cargo y la mamadera no se les vaya. Creo que los policías la
cagan la mayor parte del tiempo – que me perdone mi viejo que es tombo – pero, cuando
más se les necesita menos te pueden ayudar. Creo que las drogas deberían ser
legales, así tributarían y habría más dinero para obras. Creo que el amor no conoce de raza, condición social,
ni sexo. Creo que soy amado, que también amo. Creo en el suicidio y en la
eutanasia, en matar animales para alimentarnos. Creo en la vocación de ser
profesor. De taquito…”Feliz Día a todos mis Colegas!”
Creo que a pesar de mis
desbordantes 110kilos soy sexy y que he encontrado al amor de mi vida, con
quien pasaré el resto de mi vida, hasta que la muerte nos separe…amén. Y que mis padres siempre se debatiran entre la alegria de verme feliz y la tristeza de que nunca tendre hijos.
Goodbye
See you later
Ciao
Muah
See you later
Ciao
Muah
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